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De bróker a Mad Max

Por Florián R.S . Fotografías de Gonzalo Machado

Bróker en el mercado de materias primas, David Borrás lo dejó todo por un sueño, El Solitario, un taller de personalización radical de motocicletas en las Rías Baixas. Con Impostor, una BMW enjaulada, ha ascendido a la élite mundial del custom.

En Baldani Concept Store llevamos 3 años trabajando la ropa de la marca, orgullosos de ser unos previlegiados al ser uno de los pocos puntos de venta en todo el pais. Only Outlaws Will Be Free .



BALDANI CONCEPT STORE

 

28/06/2021

 

David Borras (Málaga, 1 de mayo de 1976), el alma de El Solitario, un taller de customización de motocicletas que desde las Rías Baixas se ha colado entre los más prestigiosos del mundo, lo tiene claro y yo, en gran parte, le tengo que dar la razón: "A los motarras nos temen. Quizás sea porque no respetamos colas, normas ni horarios, pero todo esto lo hacemos a pecho descubierto, basta con que falle un solo elemento para que todo sea un desastre. Si llueve te mojas, si un coche no mira por el retrovisor te estrellas, pero esa fragilidad que tiene un humano subido en un hierro, moviéndose entre coches, o entre curvas, árboles o lo que sea, esa vulnerabilidad es la que nos guía en esta oscuridad en la que estamos todos sumidos". ¿Será por eso que muchos vemos la moto como algo más que un medio de transporte? "La moto alimenta, mantiene rebelde y alerta el cerebro. Te obliga a ser flexible, abierto, dispuesto", claro como el agua, filosofa El Solitario.

Pero David no es El Solitario. "Nadie me llama así", cuenta a la vez que ríe. Su voz es profunda, sin llegar a ronca; como un motor de carburación recién puesto a punto, hace que no le oigas, sino que le escuches. Y lo sabe. El Solitario es "una idea, un concepto nacido para romper las reglas. Nada me gusta más, pero para ello es necesario conocerlas. Como cuando nuestros padres hicieron la mili, que no servía para nada pero les inculcó unas reglas, aunque solo fuera para no seguirlas después", asegura. El Solitario es una compañía formada por "cuatro locos" que "empeñados en la creación de una máquina pura, sencilla, construida respetando las antiguas tradiciones de fuerza, equilibrio y ligereza", luchan por vivir sus sueños.

Quién demonios es el solitario

Será por eso que Borras se cansó, allá por 2006, de comprar y vender materias primas por mercados y Bolsas de medio mundo como commodity trader. La idea de romper con todo y enfrentarse al vértigo de lo nuevo sembró en este abogado formado en Estados Unidos. De comprar y vender aluminio, cacao… pasó a gestionar sus radicales transformaciones en el búnker que tiene en Gondomar, en las Rías Baixas. El Solitario nace como un proyecto de libertad absoluto, una idea, una pasión por las motos, pero por las duras, por los "hierros de verdad", las que se ajustan con la centralita digital básica, las que se llevan siempre encima, con las manos.

Tras vivir en Miami, Inglaterra, Italia o Marruecos, la elección de instalarse en el concello de Gondomar (Pontevedra), donde se rodó la serie televisiva Los pazos de Ulloa, no fue baladí. Las Rías Baixas le ofrecen todo lo que necesita: un territorio que le es familiar, ya que él mismo acudió a un colegio en las afueras de Vigo; es una comarca con gran tradición de herreros, caldereros...; y disfruta de la cercanía con la industria textil portuguesa. Además, su madre vive a una hora por carretera, en San Amaro, Orense. Porque Borras, padre de dos, es hijo de otro verso libre, la viticultora y bodeguera Pilar Higuero, creadora de A Pita Cega, un blanco ecológico que cosecha bajo la música de Haendel y Bach en el Lagar de Sibaritz y al que Parker, entre otros, coloca entre los mejores de España. Eso sí, sin DO, porque de casta le viene al galgo y las reglas tampoco mandan en este caso.

En 2010 y de la mano de su mujer, la diseñadora de moda y joyas Valeria Libano –que trabajó para Nike e incluso tuvo una firma de ropa de baño–, El Solitario toma forma. De aquella primera embestida creativa salió una batería de motos que surgieron de golpe casi como un grito: Trimotoro, una recta Moto Guzzi V65 de 1985; Baula, una oronda y sugerente BMW R75/5; The Winning Loser, una Yamaha Special SR250 que parece cualquier cosa menos la moto de un mensajero; Chupito, una scrambler todoterreno sobre una Ducati 350; y un homenaje al pop art en forma de trío con la Black, la Rock y la Punk sobre la base de una Honda CG125 a la que se ha añadido un manillar de bicicleta BMX.

La sal del diablo. Esta creación rehabilitada desde una Triumph T120R Bonneville del 69 no tiene amortiguación trasera.

 

Junto a ellas, sus motos personales: Gonzo, la primera que transformó, una BMW R45 de 1976; y La Sal Del Diablo, probablemente otro de los genes de El Solitario, una Triumph T120R Bonneville del 69 que se gestó en California de la mano de Hell on Wheels pero que no gustó nada a Borras, que decidió rehacerla por completo… Ahí se dio cuenta de que eso era lo que quería, hacerlas él. Después llegarían Petardo, sobre la base de una Ducati 900SS y Marrajo, sobre una Harley Davidson 1200 de 1988… Y por supuesto, Impostor, su gran creación sobre la BMW R NineT con la que ha terminado por meter el dedo en la llaga del mundo de las transformaciones sobre dos ruedas.

Hace unos años, BMW apostó por el equipo de diseño de Roland Sands para crear una moto sencilla y que fuera atractiva para adentrarse en el mundo de la customización, y nada mejor que los últimos motores bóxer refrigerados por aire que tienen fecha de caducidad gracias a las restrictivas normas sobre emisiones. Así nacía la R NineT con gran éxito entre la prensa y el público. Pero la marca bávara quería más y encargó al propio Sands, al francés Fred Jorden de Blitz Motorcycles, a El Solitario y a algún preparador más que dejaran volar su imaginación, dándoles carta blanca para volcar toda su energía sobre la joven NineT. Cada uno en su estilo, espectaculares todos, pero Impostor de El Solitario fue mucho más allá. Borras enjauló la NineT y su imagen ha dado la vuelta al mundo.

 

Estética radical

Él mismo reconoce que "no es una moto para todos los días, no porque no sea fácil, debajo de la jaula la moto está 100% de serie, arranca a la perfección, el manillar es de serie, las estriberas, la posición... Hemos movido un poquito el manillar hacia atrás. Es supercómoda", puntualiza. "¿Qué pasa? Que es una moto tan radical que donde aparques ya te cuesta bajarte. Cuesta ponérsela por lo radical que es".

El Solitario trabaja con todas las marcas. No obstante, y a tenor de las motos que ha construido hasta ahora, parece que BMW y Harley-Davidson se juegan el podio entre sus preferencias, aunque él mismo reconoce debilidad personal por las monturas de la MoCo. "Tengo tres BMW. A ver, me gusta muchísimo más Harley, de hecho mi moto personal, la que más quiero en este mundo, es una Panhead del 58, pero mi primera legal, con papeles, con seguro, fue una BMW, que la tengo todavía". Es Gonzo, la moto que suele montar Valeria, y la Harley-Davidson a la que se refiere es Solitario#1, una joya que no ha sido restaurada nunca y que su nombre delata. "¿Qué pasa con las BMW? Que se meten bajo el agua, no se rompen, son baratas… O lo eran. Nosotros al principio las utilizamos por eso. Ahora con esta nueva moda de restaurar y modificar las BMW ya son carísimas, las antiguas, las viejas R", aclara sin pelos en la lengua. "Me gustan muchísimo más las Harleys solo por el movimiento del motor, o sea, una moto es un motor y dos ruedas… ¿Tú eres harlero?", me pregunta, aunque creo que sabe que la respuesta es afirmativa. "Una Harley es como ir en un caballo, mola. El movimiento que tiene la moto cuando vas a entrar en una curva, cuando reduces, cuando la aprietas". ¿Y entonces? Me lo aclara antes de que me dé tiempo a preguntarle: "También me pareció interesante al principio que nadie hacía nada con BMW. Y en Harleys está todo muy trillado. Ya me he aburrido un poco también de las BMW. Está todo el mundo haciendo de todo".

Desde 20.000 euros

Ahora las marcas se lo rifan, su teléfono no deja de sonar pero reconoce que no es fácil trabajar con él, ni siquiera para los clientes particulares. "Es muy diferente qué moto te gusta a ti para ti y sobre qué base quieres volcar una paranoia que tengas". Para que El Solitario acepte un encargo tiene que atraerle el proyecto, que le apetezca mucho. "Y eso generalmente son motos que suelen ser para amigos. Podemos arrancar en los 20.000 euros y acabar en los 60.000. No me importaría llegar a los 300.000 euros un día si puedo", ahora sí parece que sonríe. Su próximo proyecto será sobre la base de una XJR por encargo de la propia Yamaha.

El mundo de las transformaciones mueve mucho dinero, millones de euros, pero cada vez cuesta más destacar porque empieza a haber mucho de lo mismo. Por un lado está el mercado secundario, el de las piezas de comprar y montar, el que cuenta con verdadero cash flow a nivel mundial, y por otro están los transformadores, los escultores, los auténticos creadores de tendencia. Y dentro de estos están los que optan por esta estética y concepto retroneofuturista, a la vuelta de la esquina de la vanguardia, casi en el límite de Mad Max. Son los Roland Sands, Deus, Blitz o el genial Shinya Kimura y a los que El Solitario se ha unido en una manera de entender las motos que, lejos de ser una moda pasajera, tiene visos de longevidad, aunque solo sea porque en su ADN las limitaciones no existen.

Rentabilidad

SU MARCA ONLINE. 1. GEIER DEERSKIN RIDING GLOVES. Guantes de piel de venado, 75 euros. 2. PONCHO. Tradicional, 160 euros. 3. SUDADERA. Piel de lobo, 115 euros. 4. RASCAL LEATHER MOTORCYCLE PANTS. Pantalones de piel, 560 euros. 5. EL SOLITARIO K-I-S-S. Cartera de piel, 65 euros. 6. LLAVERO. De piel para cinturón, 34 euros. 7. PETACA. De acero inoxidable, 40 euros. 8. THE BONNEVILLE RED SELVED DENIM COVERALL. Mono vaquero, 498 euros. 9. CINTURÓN. Doble hebilla, 175 euros. 10. MOTOFOLK SILK SCARF. Pañuelo de seda, 110 euros.

 

SU MARCA ONLINE.

1. GEIER DEERSKIN RIDING GLOVES. Guantes de piel de venado, 75 euros. 2. PONCHO. Tradicional, 160 euros. 3. SUDADERA. Piel de lobo, 115 euros. 4. RASCAL LEATHER MOTORCYCLE PANTS. Pantalones de piel, 560 euros. 5. EL SOLITARIO K-I-S-S. Cartera de piel, 65 euros. 6. LLAVERO. De piel para cinturón, 34 euros. 7. PETACA. De acero inoxidable, 40 euros. 8. THE BONNEVILLE RED SELVED DENIM COVERALL. Mono vaquero, 498 euros. 9. CINTURÓN. Doble hebilla, 175 euros. 10. MOTOFOLK SILK SCARF. Pañuelo de seda, 110 euros.

Pero, ¿es rentable, se puede realmente vivir de ello? "De las motos no. Son por ahora mi devaneo mental", afirma. "Como una marca sí podría serlo; la aspiración es llegar a que sea rentable. Por ahora estamos ahí, pagando trampas", reconoce, pero tranquilo. Es la tienda online de ropa y accesorios la que por ahora tira, y bien, del proyecto. Su próxima línea de denim, en la que Valeria ha puesto mucho esfuerzo, está a punto de saltar a la web. "Eso sí es rentable. Eso es mundial, no tiene límites el crecimiento", afirma él.

De hecho, cuenta, en España no vende prácticamente nada. Tiene en Estados Unidos, Alemania, Francia e Inglaterra sus mercados más potentes, pero llega a Japón, Brasil, Canadá o Hong Kong. Al apostar por este modelo de negocio sabe que "la geolocalización sigue siendo muy importante a la hora de fabricar. Estar cerca de donde fabricas las cosas sí que da una ventaja competitiva, pero hoy en día no hace falta estar donde están tus clientes", asegura. Además, reconoce que con una buena comunicación a través de Internet es suficiente: "No hace falta estar en Los Ángeles para vender en Los Ángeles". Esta visión comercial global "es un poco lo que posibilita el modo de vida que llevamos", señala.

David Borras cambia el tono cuando tiene que hablar de España y la razón de que este sector tan concreto y que tanta expectación y devoción levanta en otras latitudes no termine de cuajar, de no vender aquí. "Esto es terrible, pero es que lo pienso así y punto. Creo que España es un país en el que no hay cultura. Hay cultura de la cervecita y poco más y, aparte, es un país tremendamente cainita, cuando alguien resalta a nadie le gusta", confiesa. "En cuanto alguien saca un poco la cabeza y trata de hacer algo diferente los demás van con el martillo para que la baje otra vez". Desde su punto de vista, "desgraciadamente es un país en el que sí hay cultura de motociclista, pero de carreras. Y son motos pequeñas, o sea que hablamos de Montesa, Ossa, Bultaco, Derbi… Eso es lo que hubo y eso lo que la gente de las motos entiende". Además, "en este país, está muy mal visto tocar, sacar algo de la serie... Y luego tampoco hay dinero", enfatiza. "Hay gente que sí aprecia esta cultura, pero no tiene dinero para pagarlo y son dos pilares contra los que no se puede luchar. España no funciona", sentencia en tono entre triste y desafiante. "Yo creo que no entienden lo que hacemos y los que lo entienden no tienen dinero para pagarlo. Es un poco triste, pero es verdad".

El Solitario cuenta no obstante con una batería de seguidores que le llaman. "Me contacta todos los días gente ofreciéndose para trabajar". A día de hoy, tres full time son los que forman El Solitario y "un socio herrero con el que hacemos el metal. Luego gente que echa una mano, un montón de amigos que ayudan desinteresadamente porque les divierte el proyecto. Eso es lo mejor de El Solitario. Ves, las motos molan, ¿no? No es lo mismo hacer radiadores que hacer motos y, si tienes un taller abierto, lo que te sobran son amigos intentando echar una mano a cambio de vivir esta aventura. Quizás la mejor parte de esta empresa sea esa cantidad de gente que está detrás, poniendo lo mejor que ellos saben por amor al arte simplemente para disfrutar el camino, porque no se sabe si esto saldrá bien o mal".

Documental. Dirigido por Clément Beauvais recoge la manera de ser y de ver las motos.

 

Documental. Dirigido por Clément Beauvais recoge la manera de ser y de ver las motos.

Entre los grandes

Un documental estrenado el pasado mes de marzo recoge la manera de ser, de ver las motos y la vida de un elenco de creadores de fama mundial al que se ha aupado David Borrás.

Roland Sands, el genial Shinya Kimura, los franceses de Blitz Motorcycles, los australianos de Deus Ex Machina y el argelino Shannon Sweeney se han unido en un ya imprescindible metraje para entender y disfrutar esta forma de trabajar y sobre todo de vivir: The Greasy Hands Preachers (algo así como los predicadores de manos grasientas).

Dirigido por Clément Beauvais y Arthur de Kersauson, el documental pisó la alfombra roja del pasado 62º Festival de Cine de San Sebastián con el actor Orlando Bloom subido a una de sus máquinas en el photocall . La película es ya una referencia, una pequeña gran joya para todos los que disfrutan de las dos ruedas, y para los que no lo hacen aún. En la casi hora y media que dura (6,99 euros de alquiler o 12,99 euros de compra en Vimeo), The Greasy Hands Preachers revive el entusiasmo de estos genios por el trabajo manual sobre sus motos en una era en la que la tecnología trata de dominarlo todo y que han encontrado en ello el camino para, nada más y nada menos, ser felices. Porque si "cuatro ruedas mueven un cuerpo, dos mueven el alma".

Más información. www.elsolitariomc.com